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Consejería
  • Diferencias
  • Éstas fueron percibidas por los mercados desde enero de 2013
  • Estados Unidos acercándose al límite presupuestal

Excélsior
País: /México Fuente: Periódico
Sección: Dinero Tipo Nota: Columna
Publicación: 9/30/2013
Autores: Pedro Alonso
Páginas: 6
NC: FC:
Calificación: Neutra Tipo: No Calificada
Sin hechos consumados, pero creo que en esta ocasión las negociaciones presupuestales entre demócratas y republicanos en Estados Unidos están muy cerca de fracasar, con lo que el gobierno de ese país estaría sin una extensión del techo de endeudamiento y, en consecuencia, en la condición de no poder hacer frente a un montón de sus compromisos.

Ojalá y las cosas ocurran de otra manera. Lo cierto es que no es la primera vez que esta situación se presenta, y los políticos estadunidenses, a última hora, logran ponerse de acuerdo para salvar a su gobierno de una crisis fiscal y los mercados aparentemente perciben que esto es posible que ocurra, pues aunque han bajado en los días recientes, este movimiento se ha mantenido con orden y dentro de los límites permisibles, al menos técnicamente hablando.

Lo anterior significa que por el momento la baja mencionada puede ser considerada como una “corrección” dentro de una tendencia alcista, más que el inicio de una trayectoria de baja prolongada, al menos en el S&P 500, que no ha dejado de subir desde finales de 2011, en tanto que el IPC apenas trata de abandonar la baja iniciada en enero, sin la fuerza que me gustaría que mostrara.

Desde luego, las características descritas de ambos índices reflejan los comportamientos generales de ambas economías. Mientras la de Estados Unidos ha mantenido un crecimiento que apunta a una recuperación total dentro de algunos meses, la de México, como sabemos, ha ofrecido una condición decepcionante y sin dar señas de tener un plan claro para salir adelante, más que lo que derive de circunstancias inerciales, que en buena medida escapan a nuestro control, como lo es la propia recuperación estadunidense, que parece ser nuestra carta más probable de jugar, en el corto plazo.

Lo registrado en los últimos dos años por los índices mencionados permite algunas consideraciones. La primera es que si bien existe una alta relación entre ambos, también marcan las diferencias de fondo que existen entre las economías. Por tanto, no hay que dar por hecho que el IPC seguirá la trayectoria del S&P 500, como regla inamovible, al igual que no debemos aceptar como dogma la idea de: si a Estados Unidos les va bien, a nosotros también.

Como escribí un par de párrafos atrás, el S&P 500 sube desde hace dos años sin parar, y nuestro IPC lo siguió hasta enero de este año. Esta situación da pie a una segunda consideración, en el sentido de algo que los que habitamos en el ambiente de los mercados desde hace mucho hemos aprendido: los mercados descuentan los hechos futuros.

Por eso el IPC empezó a bajar desde finales de enero, apenas dos meses después del regreso del PRI al poder, en medio de los vítores de una campaña de comunicación que exaltaba el “Momento de México” en el extranjero y se ponderaba el advenimiento del “Pacto” y de un “liderazgo transformador”, que iniciaba entonces mostrando sus intenciones con el encarcelamiento de “la maestra”.

Algo vieron los mercados.

Ahora ya sabemos qué era.

Y por eso le cuesta trabajo al IPC abandonar la baja que ya he mencionado y todos hemos sufrido. En tanto que el S&P 500 ha subido 21% en el año, el IPC ha bajado siete por ciento. Si la baja la contamos desde el máximo histórico, 46 mil 75 puntos el 29 de enero pasado, es de menos 11% en ocho meses y desde ese máximo al punto más bajo del año, 37 mil 34 puntos, el 24 de junio pasado, la caída entonces era de 20 por ciento. Esta ha sido la historia… y sus causas las conocemos.

Pero en los mercados nadie piensa para atrás ni opera —al menos no exitosamente— por las noticias. Uno opera haciendo inferencias sobre el futuro, y éste no se ve tan claro hoy, ni en México ni en Estados Unidos, y que el mercado en este país tenga más visos de estar atravesando por una “corrección” ordenada de la tendencia de alza, en tanto que en México nuestro IPC se debate entre abandonar la tendencia de baja o no, creo que refleja la diferencia entre una crisis fiscal que puede superarse con arreglos políticos y una crisis política que difícilmente puede ser superada por arreglos fiscales, que, por cierto, tampoco son lo que se esperaba. Suerte.